¿Quién no tiene algún aparato que por su naturaleza presuma de tecnológico?
Cuando era niña, 6 ó 7 años tendría yo, iba corriendo camino abajo, a casa de mi vecino, hiciese viento, lloviese o luciese el sol, a preguntarle si quería jugar conmigo. Nada de teléfono, que costaba caro, y además, los niños tenían que hacer deporte. Cuando mi vecino no quería jugar, me iba de vuelta para casa. 'Mañana lo intento otra vez...' A veces, pasada una hora, venía él a buscarme.
En aquellos años yo ya tenía un coche teledirigido y un scalextric con dos coches, uno rojo y otro azul. El coche teledirigido no sobrevivió a una caída al vacío, y el scalextric estorbaba mucho en casa, por lo que pasaba largas temporadas guardado en su caja. Con todo, lo que más me gustaba era una carretilla roja con una cuerda para arrastrarla y una cabeza de pato como timón.
Mi padre, electricista de profesión, tenía un montón de aparatos desmontados con los que me encantaba jugar (diodos led, soldadores de estaño, pilas, interruptores, ...) Con estos antecedentes infantiles, era de esperar que con los años acaudalase una tremenda cantidad de cachivaches eléctricos. ¡Y tantos! Aunque mi interés se ha orientado más hacia la informática.
De un tiempo a esta parte se me ha dado por coleccionar chismes que se puedan conectar por usb (u otros puertos) a mi ordenador. Desde una simple luz de led a instrumentos musicales, cámaras de vídeo, etc... Y como no, un teléfono móvil que se pueda usar como módem de internet.
Pues bien, con la vida tan tecnológica que me he montado (y como yo, unos cuantos miles de personas) me estoy temiendo lo peor. Y todo gracias a mi amiga Montse, que hace unos días puso en su Facebook un enlace a una noticia que rezaba que a mediados de 2012 las tormentas solares que sufrimos desde 2008 alcanzarán su pico máximo, lo que puede provocar peligros muy serios en la telecomunicaciones y demás. Es decir, que me quedo sin internet.
Reproductor de Flash no instalado o version instalada es anterior a 9.0.115!
No viene a cuento contar que este enlace de mi amiga en su Facebook dió lugar a una larga conversación sobre vampiros y neófitos, que nada tenía que ver con la esencia de la noticia, pero sí es de destacar el pavor que me invadió cuando leí todo el artículo... Lo primero que pensé fue: ¡que me anestesien y paso el peligro dormida...!
¿Qué voy a hacer con todos mis cachivaches durante todo ese tiempo? ¿Cómo sobreviviré si me cuesta superar unas horas de apagón?
Intentaré llevarlo con la mayor dignidad posible y en todo caso, montaré una pequeña red local entre mis ordenadores para simular que sigo teniendo internet... Aunque, bromas aparte, el problema parece serio y los estados tendrán que tomar medidas preventivas para no sufrir grandes daños.
La moraleja de todo esto es que en muy pocos años el desarrollo tecnológico ha tomado un ritmo vertiginoso, hasta alcanzar el punto en el que estamos ahora, momento en el que puedes controlar tu casa con tu teléfono móvil y ya se están empezando a diseñar electrodomésticos inteligentes del tipo de un armario que escanea la ropa y elimina las manchas si necesidad de lavar la prenda. Pero todo este avance se frenará bruscamente si suceden los peores efectos que se pueden esperar de la tormenta solar predecida para dentro de unos dos años.
Creo que vamos a tener algunos problemas, especialmente con la comunicación que usa satélites. La bola de fuego que se ve al principio del vídeo tiene nada que ver con la realidad. El científico, Michio Kaku, autor de esta obra es conocido por su imaginación que puede competir fácilmente con la de un buen escritor de ciencia ficción y además le gusta mucho lucir en los medios, Rainer
Estoy haciendo un recorrido turístico por los post de este blog y de momento las dos cosas que he leído van de tecnología. Águeda, te veo mal. Si te quedas sin electricidad, puedes tener síndrome de abstinencia...
Comentarios
La bola de fuego que se ve al principio del vídeo tiene nada que ver con la realidad. El científico, Michio Kaku, autor de esta obra es conocido por su imaginación que puede competir fácilmente con la de un buen escritor de ciencia ficción y además le gusta mucho lucir en los medios, Rainer
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